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El multimillonario estadounidense Robert Durst, condenado a cadena perpetua por asesinar a una amiga

El multimillonario estadounidense Robert Durst, condenado a cadena perpetua por asesinar a una amiga
La sentencia del magnate quedó fijada el mes en cuanto un jurado lo condenó por el asesinato de Susan Berman, ocurrido en el año 2000
Por iProfesional
15.10.2021 07.43hs Actualidad

El multimillonario estadounidense Robert Durst, heredero de una conocida familia de Nueva York, ha sido este jueves condenado a cadena perpetua sin libertad condicional por un juzgado de Los Ángeles en el caso del asesinato de su mejor amiga, Susan Berman, en el año 2000.

La sentencia de Durst, quien pasará el resto de su vida en una cárcel de California, quedó efectivamente fijada el mes pasado en cuanto un jurado le condenó por el asesinato de Berman y mantuvo la acusación de que el magnate inmobiliario de 78 años disparó a su amiga para encubrir el asesinato de su primera esposa, Kathie, en Nueva York en 1982.

El caso cobró nueva vida hace seis años a raíz del estreno del documental 'The Jinx', en el que Durst aparentemente confesaba haber cometido el crimen.

Berman recibió un disparo en la cabeza en su casa de Los Ángeles cuando se preparaba para dar información a la Policía sobre el supuesto papel de Durst en la desaparición de su esposa, considerada muerta a falta de encontrar su cadáver, en 1982.

Berman era la confidente de Durst y le había contado a sus amigos que había proporcionado una coartada al multimillonario tras la desaparición de su mujer.

Susan Berman, la mujer asesinada
Susan Berman, la mujer asesinada

Durst ya había sido condenado por destrucción de pruebas en el caso de la muerte de su vecino Morris Black, a quien mató durante una disputa y cuyo cuerpo desmembró y tiró al mar. No fue condenado por asesinato ya que el juzgado entendió que se trataba de un caso de defensa propia.

El multimillonario ha negado en todo momento haber matado a Berman, asegurando que encontró su cadáver en el suelo de su habitación y mandó una carta anónima a la Policía para que encontraran el cuerpo porque temía que le culparan a él.

Sin embargo, el propio Durst admitió durante el juicio que sería "muy difícil" creer que él mandara la nota sin haber matado a Berman.

Robert Durst y un oscuro pasado familiar

Robert Durst y Kathie McCormack se conocieron a principios de los 70 cuando él le llevó un cheque de alquiler a su departamento en la Calle 52. La familia de Durst era dueña del edificio y ella quedó impresionada por ese hombre de aires crípticos.

La primera época fue de ensueño: viajes en avión a Bangkok, cenas en restaurantes de Tribeca y salidas con amigos al exclusivo Studio 54. Se casaron en 1973. Por ese entonces, Kathie tenía alrededor de 20 años y era la asistente de un dentista. Él tenía poco más de 30 y una turbia vida familiar.

Robert era un joven y codiciado millonario que se codeaba con la crème de la crème neoyorquina. La fortuna de su familia se remontaba a su abuelo Joseph Durst, un inmigrante polaco que llegó a Nueva York en 1902. Trece años después, tras ahorrar cada centavo como sastre, compró un edificio en la calle 34.

Su hijo mayor, Joseph Seymour Durst, el padre de Robert, continuó con el negocio y en la década del 50 comenzó a dirigir la imponente Organización Durst, que se convertiría en uno de los imperios inmobiliarios más lucrativos, a la altura de los Trump, los Helmsley y los Zeckendorfs.

Por esos años, Joseph se casó con Bernice y tuvieron cuatro niños: Douglas, Thomas, Wendy y Robert, el mayor y más tranquilo. Un día de otoño, cuando el nene tenía siete años, Bernice cayó del techo de su mansión en Westchester durante la noche y murió. Jamás se supo si fue un suicidio o un accidente.

Robert contó años después que fue obligado por su padre a presenciar el trágico episodio por una ventana, aunque sus hermanos siempre dijeron que los cuatro niños estaban en la casa de un vecino cuando ella falleció.

Al cumplir 10 años, Robert fue enviado a ver a un psiquiatra por presuntos problemas psicológicos tras la muerte de su madre. El profesional afirmó que el niño padecía de "descomposición de la personalidad y posiblemente esquizofrenia".

Bobby creció como un chico solitario. Después del secundario, se recibió de economista y tras graduarse viajó al oeste para estudiar en la UCLA. Allí, conoció a Susan Berman, una exótica joven de pelo negro y flequillo abundante con un pasado igual de oscuro.

Robert Durst, de 78 años, pasará el resto de su vida en una cárcel de California
Robert Durst, de 78 años, pasará el resto de su vida en una cárcel de California

Su padre, Dave Berman, había sido un reconocido gánster a cargo de los hoteles más lujosos de Las Vegas y aliado de los más grandes jefes de la mafia. Su madre también se había suicidado en un neuropsiquiátrico cuando ella era chica. Bobby estaba encantado y se hicieron mejores amigos.

Después de un tiempo, el joven regresó a Nueva York, conoció a Kathie, se casó y ambos se establecieron en un caserón en Riverside Drive. Los fines de semana solían viajar a su cabaña en South Salem, una aldea en el condado de Westchester.

Después de que Kathie se recibió de enfermera, decidió convertirse en pediatra y se matriculó en la Escuela de Medicina Albert Einstein, en el Bronx. A veces se quedaba en la ciudad mientras Bobby y su husky, Igor, descansaban en South Salem.

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