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Sigaut Gravina: "Este esquema no funciona a largo plazo, no se puede tener emisión cero en un país con 40% de inflación anual"

Sigaut Gravina: "Este esquema no funciona a largo plazo, no se puede tener emisión cero en un país con 40% de inflación anual"
El director de Ecolatina, consultora fundada por Roberto Lavagna, y uno de los analistas que más acertó en 2018, reflexiona sobre cómo salir de la crisis
Por Mariano Jaimovich
03.07.2019 06.42hs Economía

"Hay un incentivo para el oficialismo a usar todas las reservas posibles para llegar mejor a las elecciones", argumenta el economista Lorenzo Sigaut Gravina, en un momento en el que el tema cambiario vuelve a ocupar el centro del debate entre economistas.

Para el director de Ecolatina -consultora fundada en 1975 por Roberto Lavagna, y que hoy cuenta con más de 100 clientes de distintos rubros-, no se debe caer en el error de confundir la circunstancial calma financiera con una falta de necesidad de reformas estructurales.

En una entrevista profunda, uno de los analistas que más acertó en 2018 respecto a lo que le sucedió al país reflexiona sobre el contexto actual y propone las medidas que habría que efectuar para salir de la crisis.

También Sigaut Gravina habla de la extensión del pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional y sobre la necesidad de tener un tipo de cambio real competitivo. Este es el resumen de su charla con iProfesional.

-Hace meses el mercado está esperando un repunte en la economía, ¿cómo está viendo los indicadores?

-Hay dos miradas de la economía argentina. Por un lado, la coyuntura, donde la misión es ver cómo llegan las principales variables al momento de la votación presidencial. Y, por otra parte, es fundamental saber cómo estamos parados como país. Ahí quizás la visión es más compleja porque los problemas estructurales en pocos casos se solucionaron, y en varios se profundizaron porque ahora además tenemos uno de deuda pública, sobre todo en moneda extranjera.

-¿Y para el corto plazo qué está observando?

-La discusión pasa por si sigue estabilizado el mercado cambiario y si continúa la moderación de la inflación que empezó en mayo, donde mágicamente sin tener que vender reservas en el mercado cambiario, y con la mera potestad por parte del FMI de poder intervenir el Banco Central, se logró una calma de la mejor forma posible: se asustó sin tener que vender divisas. La reflexión hacia adelante será saber si el Gobierno logrará sostener la estabilidad cambiaria y si el salario le empieza a ganar por las paritarias a la inflación, que podría moderarse en 2% mensual. Un escenario que sería ideal para el oficialismo, al que se le puede sumar el Ahora 12 y otros estímulos para reactivar, como créditos blandos de la ANSES, para tratar de llegar a octubre.

-¿Se puede sostener la calma cambiaria con estas medidas transitorias hasta octubre?

-Antes de que el Fondo Monetario le permitiera vender dólares al Banco Central era una misión imposible, porque no había financiamiento externo ni se podían utilizar las divisas del FMI, y se tenía la tasa de interés en 70% y no alcanzaba. Ahora bien, cuando le dejan vender al BCRA por lo menos u$s250 millones diarios, el escenario de calma cambiaria tiene alguna chance de ocurrir. El problema es conocer, básicamente, cuánto va a ser la dolarización preelectoral sabiendo que en los meses antes de las elecciones aquellos que tienen inversiones en pesos deciden desensillar hasta que aclare el panorama y pasarse a dólares por las dudas.

-¿Estima que puede ser controlado ese nivel de dolarización?

-Creo que va a haber presión cambiaria y más dolarización. Lo positivo es que ahora hay muchos más dólares del Fondo Monetario que pueden ir al mercado cambiario, así el Banco Central puede "empatar" y dar una pelea reñida al mercado. Habrá que ver, en caso que las "papas quemen", si hay algún reparo o límite para utilizar las reservas. Igualmente, hoy por hoy, el respaldo del FMI está frenando la demanda especulativa de dólares, porque no es fácil ganarle la pulseada al BCRA con montos chicos.

-¿Puede haber una corrida masiva al dólar?

-Hay que preguntarse qué pasa si después de las PASO, por ejemplo, ante un resultado que los inversores consideren desfavorable, todos juntos los tenedores de activos en pesos, plazos fijos y Lecaps (letras de corto plazo del Tesoro) deciden pasarse a dólares. Ahí creo que va a estar bastante compleja la situación y no se sabe cuánto poder de fuego tiene realmente el Banco Central de esas reservas. Pero en la medida que sea discrecional su uso se puede llegar a contener la dolarización.

A tener en cuenta, hay que considerar que hoy las reservas netas, que son propias del BCRA, no superan los u$s20.000 millones. Supongamos que la dolarización requiera vender reservas por u$s10.000 millones, el Gobierno lograría controlar el dólar perdiendo ese monto. El problema que esos u$s10.000 millones que se usarían este año para calmar al billete estadounidense, bajar la inflación y lograr ganar las elecciones, no estarán disponibles el año que viene para pagar la deuda en moneda extranjera. Y el Gobierno ya le pidió divisas al prestamista de última instancia, o sea, el ultimo stock que queda en la economía argentina en moneda extranjera son las reservas del Banco Central. Es el problema de la frazada corta.

-Estamos complicados…

-Y sí, ocurre que el año que viene llegan muy poquitos desembolsos netos del FMI, menos de u$s6.000 millones, las reservas netas para el próximo Presidente pueden llegar a ser de alrededor de u$s10.000 millones y el riesgo país puede bajar un poco pero seguir elevado. ¿Qué significa? Que probablemente siga cerrado el acceso a los mercados financieros internacionales. Es una ecuación muy compleja.

-¿De qué manera juega esto en que el próximo presidente sea el propio Macri o Alberto Fernández?

-El principal problema es que el incentivo actual del oficialismo es usar todas las reservas posibles para llegar lo mejor que pueda a las elecciones para seguir en el gobierno. Así, queda claro que las reservas van a bajar y quedará un stock más acotado. Entonces, se arrancará con un problema estructural del que ya nos habíamos olvidado, que es el de deuda. Ya nos pasó en los ´80, al final de la convertibilidad y ahora. Es decir, contar con pocas reservas netas y tener virtualmente cerrado el acceso al mercado de capitales o pagar tasas en dólares muy elevadas. Además, todo en un contexto en el que ya le pedimos plata al FMI, de hecho, a partir de 2021 y hasta 2023 hay que devolverle un poco más de u$s50.000 millones. Algo que es imposible.

-Entonces, ¿qué va a tener que hacer al respecto el nuevo Presidente de la Nación?

-Lo primero que va a tener que hacer es estirar el pago de la deuda. Así como nos prestaron en tres años, no podemos devolver ese monto en el mismo tiempo. Se va a tener que solicitar un programa particular que se llama EFF (Extended Fund Facility), que le extiende el plazo de pago a unos 10 años a aquel país que se embarque en un programa de reformas estructurales solicitadas por el FMI. En sí, se deberá pasar la flexibilización laboral, sacar la doble indemnización, una reforma previsional, subir la edad jubilatoria y hacer sostenible el gasto previsional.

-¿Ve viable que Cambiemos o el peronismo puedan a realizar estas reformas en el Estado?

-Probablemente Cambiemos quiera pero no pueda o tenga limites en el Congreso, y probablemente los Fernández puedan pero tengan límites internos para hacerlo. Entonces, ahí está el juego, pero creo que este programa a diez años va a tener que estar seguro para empezar a sacarse la soga de la deuda del cuello.

-¿Es inevitable hacer estas reformas?

-En el ínterin va a haber que hacer cosas para bajar el riesgo país y lograr hacer roll over (refinanciar) en los vencimientos de deuda que se tienen en el año y no necesitar hacer desembolsos netos. Se va a tener que tener superávit fiscal, que deberá venir más por la recuperación del crecimiento. El tema es que si hay más recesión, más desempleo e informalidad, difícilmente se sostenga la actividad en el tiempo, y habrá menos poder para hacer una reforma en un contexto económico duro.

-¿Y cómo se reactiva la economía en ese escenario tan acotado?

-En el corto plazo hay una escasez de demanda y la Argentina tiene capacidad ociosa. Por eso, otro de los desafíos del próximo Presidente es el tema de las exportaciones netas: va a haber que exportar más bienes y servicios de los que importamos, aquí no hay muchas alternativas, ese deberá ser uno de los motores de crecimiento. ¿Por qué? Porque la deuda está en moneda extranjera y porque no imprimimos dólares (además tenemos cerrado virtualmente el acceso a los mercados internacionales), por eso deberemos generar divisas genuinas y lograr superávit comercial.

-Con estas condiciones de competitividad, ¿podemos exportar mucho más?

-Con atraso cambiario importás más de lo que exportás, creo que el próximo Presidente deberá tener un tipo de cambio real competitivo. Es decir, un nivel parecido al que tuvimos en el último salto cambiario fuerte de fines del año pasado, un poco más elevado al de ahora. Después habrá que ver qué incentivos se dan a las exportaciones, incluso, como se sustituye parte de las importaciones. El fenómeno de Vaca Muerta no va a hacer exportar mucho más pero sí va a sustituir muchas importaciones de gas. Eso también suma, no es solo lo que se envía, sino de generar un superávit comercial genuino.

-Pero en este momento el peso se está apreciando…

-Para ganar las elecciones, muy en el corto plazo, quizás el Gobierno quiere congelar nominalmente al dólar, y deberá ajustar el precio al arrancar el 2020 alrededor del 15%. Pero lo más importante es dar la señal que un tipo de cambio real alto y competitivo debe ser sostenible en el tiempo, porque sino las exportaciones no van a repuntar o no van a haber incentivos para invertir. Para lograrlo debe ajustarse en línea con la inflación, como el resto de los precios.

-¿Cuáles son los sectores que ve mejor parados para encarar esta transformación exportadora?

-En la agroindustria tenemos mucho por avanzar porque de ser el granero del mundo podemos dar más valor agregado. Ya somos un complejo avanzado en soja, donde se producen aceite, pellets, harina. Estamos sumando valor allí, de hecho Argentina no es un gran exportador de soja, sí de sus derivados. Eso está bien, pero es el primer paso, el siguiente debe ser el de transformarse en el generador de alimentos para llegar a todos los supermercados. Es decir, el alimento procesado y Premium. Para eso se necesita mucha inversión y generar una marca país y abrir mercados afuera, no es imposible, pero demanda tiempo. Por otro lado, en energía también se está viendo. Vaca Muerta está avanzando lento pero seguro, ahí hay sustitución de las importaciones muy caras, como de gas licuado de Chile. Ahí ayuda porque se necesitan menos dólares para eso.

Una de las cosas que hizo bien el Gobierno fue mejorar la conectividad del país, y otro de los sectores clave para generar divisas es el turismo, donde tenemos un potencial terrible, porque tenemos una cultura y geografía diversa. Se debe mejorar la oferta. Por último, un sector que siempre tuvo potencial es la minería, como ejemplo está Chile que exporta diez veces más que nosotros en la misma cordillera. Tenemos litio, que es muy importante porque se pueden hacer baterías y sería beneficioso por doble sentido: no habría que importarlas y también se podría exportar.

-¿Qué opina de las tasas de interés?

-Son altas y se entiende que el Gobierno las mantiene así para evitar la dolarización, pero este esquema no funciona: no se puede tener emisión cero en un país que tiene inflación de casi 40% anual. Hay una contradicción. A futuro se debe tener una salida y la tasa de interés un poquito por arriba que la expectativa de inflación, un 5% o 10% más, pero no en estos niveles muy disruptivos que generan que hoy sea mejor hacer una inversión financiera que productiva. Incluso, este nivel de tasas genera que muchas pymes con deudas terminen quebrando por el costo financiero.

-En resumen, ¿de qué forma se sale de esta crisis?

-Lo primero es no tener desequilibrios. Cambiemos arrancó con una reducción de impuestos y va a terminar con igual o más presión tributaria que la que dejó el gobierno anterior, porque sin financiamiento externo está obligado a hacer un ajuste brusco. Por eso la situación es compleja hacia adelante, y seguramente se deba exportar más o sustituyendo más importaciones, algo clave porque hay un problema con la moneda externa. Y, a la vez, se deberá de a poco apuntalar segmentos claves y diferenciales como Vaca Muerta, el litio y el turismo.

-En esta situación de incertidumbre, ¿qué les dice a sus clientes?

-Ahora es wait and see y esperar a que se acomode el tablero, las decisiones importantes se deberían haber tomado antes.-

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