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Rodrigo Álvarez, de Analytica, advierte sobre riesgo de desempleo y critica "que sigan convenios de cuando la economía crecía al 8%"

Rodrigo Álvarez, de Analytica, advierte sobre riesgo de desempleo y critica "que sigan convenios de cuando la economía crecía al 8%"
El economista pidió una revisión de la política cambiaria: "Volver a devaluar sería una solución suicida, se deben aplicar algunas restricciones"
Por Mariano Jaimovich
15.07.2019 06.14hs Economía

"Los números indican que la recesión va a ser larga", indica  Rodrigo Álvarez, CEO de Analytica. Este economista no está alineado, precisamente, en el grupo de los optimistas. Advierte que los desafíos para el próximo gobierno serán grandes y que el aumento del desempleo es uno de los ajustes latentes que podrían dispararse si no se adoptan medidas preventivas.

Además, advierte que sería un error hacer un gran ajuste devaluatorio luego de las elecciones, y que el país debe revisar su política cambiaria, de forma tal que no se vaya a los extremos del control férreo o la apertura indiscriminada. "No se pueden regalar divisas en turismo porque el salto del tipo de cambio pega directamente en los precios de los alimentos y la pobreza", afirma.

La siguiente es la síntesis de su entrevista con iProfesional:

-¿Cuáles son las inquietudes que percibe entre sus clientes?

-La situación depende de los segmentos. Por ejemplo, los que se vuelcan al energético y al oil gas tienen una visión muy constructiva en el escenario hacia adelante con los vaivenes de Argentina, ya que tienen posiciones con miras a captar inversiones, revisar fusiones, nuevos negocios. Ahí hay un nicho de alto dinamismo y mucho potencial.

En el extremo opuesto está el mercado interno, que pareciera que hoy está muy castigado porque el principal dinamizador es el consumo, cuyo motor es el ingreso real (poder adquisitivo) de la población, y esto en los últimos dos años se desplomó por la inflación, el salto del tipo de cambio, el impacto a precios que hubo y la desaparición virtual del crédito por su alto costo, sumado a una lógica de mayor austeridad.

Cuando el mercado interno cae a tasa de dos dígitos, como en la primera parte del año, lo que marca es que la recesión va a ser larga, no va haber un proceso de rebote sino que estamos en una fase donde el país no sólo va a tener que definir el escenario político, también deberá hacerlo en la economía para normalizarse y estabilizarse.

-¿A qué se refiere con que el proceso de recesión va a ser largo?

-Tenemos historia en esto, cuando en los procesos de ajuste no hay sistemas de amortiguación, como en Argentina lo es el tipo de cambio o la inflación, el impacto en el empleo es de lleno. Sobre todo cuando no hay redes de contención social para el desempleado, como por ejemplo sí existe en España. El año que viene no creo que sea un año de crecimiento, sino en el que se ordenará la situación, hacer algunas reformas y estabilizar la macro.

-¿Habla de las reformas que muchos analistas piden realizar en el país?

-Hablar de reformas es más que nada un latiguillo, un título que utilizamos los consultores. Creo que el próximo gobierno va a tener un activo, que es el gran costo que ya hubo de ordenamiento de precios relativos, es decir, liberar el tipo de cambio y acomodar las tarifas. Nos guste o no eso, ya se hizo un ajuste cercano a los 6 puntos del PBI con los enormes costos que generó para la clase media y, después, un desgaste político para el Gobierno que fue fenomenal.

Todavía restan definiciones que, a mi juicio, son muy importantes. La primera de ella es que los mercados financieros puedan surfear la ola, pero para tomar posiciones de largo plazo deben contar con una solvencia en la economía. Ahí creo que la Argentina tiene pendiente una redefinición con el Fondo Monetario, tanto del perfil de los vencimientos como el alcance del ajuste que se va a hacer en la próxima etapa.

-¿Y cuáles serían los otros puntos destacados?

-Después, la carga de la deuda sigue siendo altísima, entonces no creo bajo ningún punto de vista que el mercado financiero vaya a financiar el seguro o paraguas que genera estar dentro de un programa con el Fondo Monetario. Así que se necesita solvencia: ordenar y despejar el escenario. Creo que ambos candidatos (Alberto Fernández y Mauricio Macri) lo tienen claro. Al que llegue como Gobierno, le va a convenir seguir sentado alrededor de la misma mesa con el FMI, porque los desembolsos otorgados y los apoyos fueron extraordinarios.

-Entonces, ¿qué modificaciones habría que hacer en este contexto para cambiar el rumbo?

-Hay que tener mucho cuidado porque las reformas para bajar drásticamente los costos se van a hacer en una economía en retracción o estancamiento, y probablemente muchas empresas tienen más dotación de personal del que les gustaría. Esto en un marco donde el desempleo está aumentando y el sindicalismo va a estar muy duro en esto. Por eso, creo que las reformas tienen que apuntar a bajar la carga fiscal, para proteger el empleo dada la coyuntura actualdespués se pueden pensar esquemas más sofisticados-, y lo que sin duda se debe atacar es a los sectores que tienen privilegios dignos de otra época, que hoy no pueden sostenerse.

-¿Como cuáles?

-Logística, camioneros. El mercado interno hoy no se banca determinados convenios colectivos, que están pensados para una economía que crecía al 8%, no una que desde 2011 está estancada. Entonces, si no se encuentran mecanismos para distribuir los costos, las empresas pueden aguantar un tiempo pero después llega un momento que se van a destruir puestos de trabajo. Tampoco hay que pasarse al otro lado con las normas, como ocurrió en Brasil.

-¿Cuáles son los aspectos a abordar para revertir la crisis?

-Son cuatro puntos a tener en cuenta: primero es la sustentabilidad de la deuda, el segundo es que a la economía le siguen faltando dólares estructuralmente, el tercero es la nominalidad y frente inflacionario. Y el cuarto punto interpela a los anteriores, y se vincula a que hay una pobreza del 30%, un desempleo en dos dígitos y una situación donde uno de cada dos chicos de menos de 17 años es pobre. Es decir, ver a dónde va el futuro de Argentina, una discusión que no está presente en los políticos y la demagogia tapa las problemáticas más estructurales.

-Respecto a la sustentabilidad de la deuda, ¿cómo se puede resolver esta cuestión con el Fondo Monetario?

-Los u$s57.000 millones que recibimos no se llegan a pagar en tres años, habría que extender el acuerdo. Creo que hay que pensar en esquemas de entre 5 a 7 años para empezar a hablar. Esto tiene que ver con el otro problema no menos importante que se tiene, que es que a la economía le faltan dólares, porque discutimos el nivel de superávit, que es en pesos, pero se necesitan divisas para pagar los vencimientos de la deuda.

-Justamente, ¿cuál es la dimensión de este problema?

-Argentina tiene 3 puntos del PBI de vencimiento de deuda privada por año, que es una cifra muy importante, y obliga a generar dólares. Entonces hay que pensar que en los últimos años estos billetes llegaron por flujo financiero (2016 y 2017) o por el acuerdo con el Fondo Monetario. No hubo un shock de inversión extranjera directa, más allá de algunos sectores como Vaca Muerta, que generan muchas divisas.

-¿Con las exportaciones se puede cubrir la semejante cantidad de divisas necesarias?

-El problema es que aumentar las exportaciones es un proceso muy lento, incluso los envíos de corto plazo están estáticos, porque lleva alrededor de dos o tres años desarrollar un mercado en el mundo. Muchas industrias ya empezaron a hacerlo, pero de ninguna manera se puede generar de un día para otro los u$s15.000 millones que todavía se necesitan por año en la economía argentina. Y, por el contrario, la solución no es devaluar como en 2018 porque ahí las exportaciones reaccionan poco. El verdadero empuje es por la buena cosecha del agro. Es decir, se necesitan políticas e incentivos concretos, recursos y créditos, y sobre todo tiempo.

-El problema es que no hay tiempo para aguardar a que se generen esos dólares…

-Exactamente, pero volver a devaluar sería una solución suicida. Creo que Argentina tiene que empezar a utilizar distintos mecanismos para limar esa demanda de dólares, aplicar algunas restricciones. No al estilo cepo, porque ahí se viene a la cabeza la peor experiencia e implementación, y una receta totalmente desquiciada. Lo que no entiendo es por qué este gobierno pasó a un extremo opuesto: abrió, vendió todos los dólares y puso todas las flexibilidades haciendo un diagnóstico sobre un esquema de exceso de divisas pero para una economía en la que en realidad faltaban. Argentina no puede darse el lujo que suceda lo que ocurrió el año pasado, que al cambiar los vientos internacionales te explota el mercado cambiario.

-¿Cómo influyen en esta volatilidad las compras de billetes de los pequeños ahorristas?

-El salto del tipo de cambio no lo generó Doña Rosa. La compra minorista del ahorrista, donde una señora deja sus billetes a la vista en la cuenta del banco no genera daño, porque esos dólares después se vuelcan de nuevo al sistema y sirven de financiación. El problema es la volatilidad generada cuando los dólares que hay en el país salen al exterior. Eso destruyó el trabajo de credibilidad que había realizado el Banco Central.

-La gente y el inversor siempre se refugian en dólares, ¿cómo se controla esto?

-Primero hay que hacer que las cuentas cierren, no se puede empezar el año y que ya falten u$s10.000 millones. Ahí hay un problema, porque si se llega a devaluar como resultado de eso, ¿a dónde llevás la economía? Al quinto subsuelo. En 2018 algunos economistas sugerimos poner algún impuesto al turismo o alguna otra restricción cuando el tipo de cambio estaba a $20. Bueno, no se hizo, el dólar se fue a $40. A todo el mundo le gusta viajar, pero lo cierto es que el salto del tipo de cambio te pega en alimentos y en la pobreza. Entonces en la sociedad no hay espacio para todo, no se puede regalar divisas en turismo, y el pensamiento mágico que acá hay una solución que no va a afectar a nadie, no existe.

-El dólar se mantiene estable, ¿este nivel es adecuado para ser competitivo?

-Hoy el tipo de cambio está artificialmente contenido porque hay muchos dólares que otorgó el Fondo Monetario y un nivel de tasas altísimo que ya no tiene que ver con la dinámica de la inflación. Entonces, si pongo las tasas de interés en un nivel razonable, ¿de cuánto debería ser el dólar? Lo que puedo decir es que para nuestras proyecciones del año que viene, la cuenta en dólares no cierra, faltan divisas.

-¿La solución es extender el programa con el Fondo Monetario?

-Requiere muchas dimensiones: si se ordena el tema de la deuda y se logra un programa mucho más extendido con el Fondo Monetario, los inversores privados, dentro de ese paraguas, van a estar de acuerdo en realizar un canje de deuda voluntario. ¿Qué permite esto? Bajar el peso de los vencimientos de intereses, y si esto desciende se necesitarán menos dólares y se liberarán divisas en esta cuenta.

-¿De qué otra forma se pueden liberar dólares?

-Con algunas restricciones a ciertas compras de billetes, impuesto al turismo, algún cambio regulatorio para limitar el movimiento desestabilizador de los flujos, porque el efecto amplificador de los shocks es fenomenal. Obviamente, hay que trabajar sobre las exportaciones, volcar recursos fiscales al comercio exterior para mejorar el tipo de cambio efectivo para determinado sector. Es decir, existen muchas medidas que se pueden tomar.

-¿Cuáles son los desafíos para domar la inflación en los próximos meses?

-Es cierto que la inflación se debe desplomar a un punto porcentual por mes hacia fin de año. Para eso el Banco Central ha desactivado uno de los motores, la inercia de la economía y la transferencia de dólares al Tesoro para el financiamiento del gasto, pero lo cierto es que los precios siguen teniendo una inercia donde los mayoristas crecen más que los minoristas, y cuando la demanda se recomponga va a haber presión en los precios. Y con 35% de pobreza se debe tener en cuenta la situación social y la sustentabilidad desde el punto de vista de la gobernabilidad.

-¿El próximo Presidente podrá solucionar la situación actual?

-Los dos (Macri y Fernández) tienen en claro que lo que viene no es un paseo por el parque y que el proceso de ajuste en Argentina no terminó. Y es claro que el Gobierno está haciendo lo que puede hacer, no puede hacer más.-

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