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El plazo fijo tradicional no sirve para proteger ahorros: qué hará el Central con esta inversión

El plazo fijo tradicional no sirve para proteger ahorros: qué hará el Central con esta inversión
Tras la caída de depósitos, en el sistema financiero consideran clave una suba de tasas. En un marco de alta liquidez, se debate el riesgo de corrida
Por Fernando Gutiérrez
09.06.2021 11.00hs Economía

En los bancos hay resignación a que lo ocurrido en mayo con los plazos fijos, lejos de ser una excepción, será la tónica desde ahora hasta fin de año.

Es decir, que ante una situación de tasas de interés reales negativas, se acentuará la salida de depósitos, y que el Banco Central no convalidará una suba de tasas para revertir ese fenómeno.

De todas formas, están atentos a las señales que el Gobierno envíe con la nueva licitación del Tesoro para "rollear" vencimientos de deuda. Pero esta vez, a diferencia de lo ocurrido en otras oportunidades, la expectativa no está puesta en el monto que se logre colocar en el mercado sino en el debut de la nueva modalidad que permite a los bancos canjear Leliq de los encjaes por bonos del Tesoro.

Trascendió que se podría obtener ofertas por $19.000 millones. Y la expectativa es si esta operatoria genera una baja en la tasa de política monetaria.

En otro contexto, los bancos esperarían una suba de las tasas, que es lo que los economistas interpretan que está reclamando el mercado. Sin embargo, en el marco de la nueva estrategia del Gobierno, no se descarta que haya una caída en la tasa de las Leliq para que los bancos se sientan más incentivados a pasarse a bonos del Tesoro.

"Toda la política monetaria está muy inestable y nadie sabe lo que hará el Central, pero lo que está claro es que quieren que nos pasemos a bonos del Tesoro. Esto podría promover una caída adicional de la tasa de política monetaria, que luego se reflejaría en la de los plazos fijos", observa un ejecutivo de uno de los mayores bancos del mercado.

De todas formas, no se muestra excesivamente preocupado por el tema: "La verdad es que estamos en un momento de liquidez inaudita, tanto en pesos como en dólares. Y aunque prevemos que siga la caída de depósitos en plazo fijo, no es algo que nos pueda generar daño".

Y los números parecen darle la razón. Porque mientras en el frente de los depósitos hay relativa normalidad, en el mostrador de los préstamos hay una notoria frialdad. Los préstamos al sector privado tuvieron una contracción de 2,6% a precios constantes, según reconoce el informe del BCRA.

En ese contexto de liquidez, el ejecutivo consultado agrega que ni siquiera la clásica actitud defensiva de los ahorristas ante el contexto electoral es algo que pueda traer preocupación al sistema: "Tenemos asumido que el Banco Central quiere mantener tasas negativas, lo cual es malo para el sistema, pero no al nivel de que nos pueda generar un problema de liquidez por una salida masiva".

Claro que esa es una mirada con la que no todos concuerdan en la City porteña. Los economistas se mostraron algo más preocupados en el sentido de que este cambio de tendencia pueda ser el punto de partida para un pasaje masivo de ahorros desde las colocaciones en pesos hacia los dólares.

El mercado, expectante ante las señales que enviará el Central sobre las tasas de interés
El mercado, expectante ante las señales que enviará el Central sobre las tasas de interés

Dónde van a ir los pesos

Lo cierto es que la magnitud del descenso en el stock de plazo fijo tradicional es menor -un 0,9% según el informe oficial- pero representa un punto de inflexión respecto del discurso que los funcionarios del Gobierno han mantenido durante toda la gestión: la de que se promovería siempre una tasa real positiva.

Pero con una inflación que crece a un promedio de 3,5% y tasas clavadas en 2,8%, queda claro que ese principio ya no se sostiene. La justificación del Banco Central es que la caída de los plazos fijos tradicionales es compensada por la modalidad de depósitos indexados por el UVA, que sí protegen contra la inflación.

Y efectivamente, estos depósitos vienen creciendo aceleradamente -se duplicaron en lo que va del año-. Pero con un saldo mensual promedio de $141.200 millones, siguen representando un segmento muy menor del sistema bancario, donde los plazos fijos tradicionales acaparan más de un 95% de las colocaciones.

La pregunta inevitable es a dónde irán esos pesos que ya no quieren seguir perdiendo contra la suba de los precios. Y ahí es donde las miradas vuelven a posarse en los dólares, sobre todo los del mercado informal, que se tornan más atractivos cuanto más se alejan del tipo de cambio oficial.

Una estimación de la consultora Eco Go marca que el "contado con liquidación", que ahora se ubica en torno de 75% por encima del oficial, seguirá alejándose hasta generar una brecha del 96% para la fecha de las elecciones.

Otros informes recordaron que el sistema argentino es muy cortoplacista y que un 81% de los plazos tiene vencimientos inferiores a dos meses, lo cual incrementa el riesgo de volatilidad.

De hecho, entre los propios economistas cercanos al Gobierno se están empezando a escuchar críticas cada vez menos disimuladas. La semana pasada se dio a conocer un documento en el que se cuestionó la vocación fiscalista del ministro Martín Guzmán, así como el hecho de que Miguel Pesce, al frente del Banco Central, haya priorizado la venta de bonos, en la que sacrificó parte de los "sojadólares" que compró.

Roberto Feletti, ex viceministro de economía en la gestión de Cristina Kirchner, es uno de los que lidera esta postura. Y se muestra tan preocupado como los "ortodoxos" por la posibilidad de que, cerca de las elecciones, haya ruidos en el mercado del dólar.

"La centralidad de la cuestión se encuentra en la capacidad de acumular dólares en el Banco Central que impidan un ataque especulativo contra nuestra moneda nacional, otorgando el tiempo para que la demanda de pesos aumente al ritmo del crecimiento económico. La mayor recaudación tributaria derivada de una fuerte expansión de la actividad cerrará paulatinamente el desbalance fiscal sin tensiones", afirma.

Desde ese punto de vista, no será un mayor equilibrio fiscal ni una mayor absorción de circulante lo que traiga tranquilidad al frente cambiario, sino un refuerzo en las reservas del Central, al que critica por no haber aprovechado mejor la masiva entrada de divisas provenientes de la exportación.

Para Guzmán, empezó el período más
Para Guzmán, empezó el período más "frio" desde el punto de vista fiscal, y extrema el esfuerzo por conseguir financiación del mercado

Una lógica cortoplacista

Hay otro tema por el cual la caída de plazos fijos trajo preocupación, y es el "timing" de la economía. En los próximos meses se espera que la relativa holgura fiscal se disipe -por la típica estacionalidad de la actividad agrícola-, mientras que las obligaciones financieras del Gobierno se harán más fuertes. Sólo entre julio y agosto, se acumularán vencimientos por $1 billón.

Esto es lo que justifica, según la mayoría de los economistas, el cambio de política del Central, que liberará unos $700.000 millones de sus encajes para que puedan ayudar a Guzmán a financiar su rojo fiscal.

Desde el punto de vista oficial, la movida tiene su lógica. A fin de cuentas, uno de los objetivos que se buscan en el Central, dada la preocupación por la creciente "bola de Leliq", que ya asciende a $1,9 billón. Si se suman los "pases", entonces los pasivos del BCRA ascienden a $3,5 billones.

Una cifra que preocupa no solo porque ya representa un 135% de la base monetaria sino porque además, aunque no haya nuevas emisiones, genera una expansión monetaria sólo por el pago de intereses ascendería a 3% del PBI.

Sin embargo, los economistas han sido críticos: creen que puede haber un alivio de corto plazo, pero una señal de incertidumbre a mediano plazo. El argumento es que los pasivos que hoy están en el Banco Central pasarán a estar en el balance del Tesoro, y que contribuirán a aumentar la base monetaria. Es una situación que lleva a comparaciones históricas inquietantes, porque situaciones parecidas terminaron disparando crisis financieras en el pasado.

El consultor Salvador di Stefano, en un informe sugestivamente titulado "Saturados de deuda en pesos, el tiempo se agotó", plantea un escenario crudo: Más emisión sin respaldo, absorción del crédito por parte del Banco Central y menos financiamiento al sector privado. En el mientras tanto, con inflación creciendo, tasas de interés reprimidas en niveles por debajo de la tasa de inflación y dólar oficial pisado, la brecha entre los dólares alternativos y el dólar oficial comienza a crecer".

Todavía es muy temprano como para afirmar si esta caída en los depósitos a plazo fijo será un detalle sin mayores repercusiones, como esperan los bancos, o si es la chispa de una nueva corrida, como temen economistas a ambos lados de la grieta.

Lo cierto es que la tendencia cambió, como consecuencia de la obsesión de los funcionarios: que todos los pesos del sistema tengan como destino fundamental ayudar a financiar al Tesoro, que en la segunda mitad del año tendrá la misión de empujar el gasto público y "lubricar" una economía que no termina de levantar vuelo.