Y ahora, ¿cuál es el dólar de convertibilidad?: así es como el "efecto DEG" alteró todos los cálculos

Y ahora, ¿cuál es el dólar de convertibilidad?: así es como el "efecto DEG" alteró todos los cálculos
Hasta el ingreso de la ayuda del FMI, el tipo de cambio de equilibrio se calculaba en $170, pero ahora cayó significativamente. Qué datos mira la City
Por Fernando Gutiérrez
26.08.2021 17.09hs Economía

Cada vez se hace más difícil responder a la más clásica de todas las preguntas de la economía argentina: ¿cuánto debería ser la cotización "correcta" del dólar para estar en su valor de equilibrio?

El cálculo tradicional de "convertibilidad" sufrió un reciente cambio por el refuerzo de las reservas del Banco Central, luego de recibir su cuota de las DEG que repartió el Fondo Monetario Internacional.

Hasta la semana pasada, esa "cuenta Cavallo" -que se obtiene de dividir la base monetaria más los pasivos del Banco Central sobre la cantidad de divisas- arrojaba 170 pesos por dólar.

Era el resultado de dividir la base monetaria -$2,930 billones- más los pasivos como las Leliq y los pases monetarios -4,206 billones- sobre las reservas internacionales -u$s42.048 millones- y de ahí surgía el número mágico en el cual todos los pesos están respaldados por divisas.

Esos $170 están muy por encima del tipo de cambio oficial -un 67%, más concretamente-, pero aun así se ubican un 7% debajo de la cotización "blue". En cambio, coincide bastante aproximadamente con las cotizaciones del "dólar MEP" y del "contado con liqui".

Sin embargo, hay muchos economistas que cuestionan esa cuenta, porque afirman que dentro de las reservas del Banco Central no deberían contabilizarse los encajes por los depósitos que los ahorristas tienen en los bancos. Su argumento es que esos u$s11.200 millones no son del Central sino de la gente, que puede retirarlos en cualquier momento sin que por ello haya una disminución de pesos de la base monetaria.

Entonces, si la cuenta se hiciera teniendo en cuenta esta observación, las reservas caerían a un nivel de u$s30.848. Con lo cual, la cifra de "convertibilidad corregida por encajes" ya subiría hasta 232 pesos por dólar. Un número que se acerca más al que varios economistas críticos han pronosticado como valor del blue luego de las elecciones.

El cálculo del tipo de cambio de convertibilidad se vio alterado como consecuencia del refuerzo de las reservas del BCRA
El cálculo del tipo de cambio de convertibilidad se vio alterado como consecuencia del refuerzo de las reservas del BCRA

Dólar convertibilidad, con efecto DEG

Pero las cosas se complican más por el ingreso de los famosos DEG que repartió el Fondo Monetario como parte de su política de ampliación de capital para auxiliar a los países afectados por la pandemia.

En ese reparto, a la Argentina le tocó u$s4.334 millones, con lo cual las reservas súbitamente saltaron hasta u$s46.382 millones.

Entonces, la nueva cuenta "de convertibilidad" da como resultado que el dólar de equilibrio debería ser $155. Es decir, un valor bien por debajo de todas las cotizaciones del paralelo, e incluso inferior al dólar "solidario", que se ubica en $169.

¿Y qué pasa si a las nuevas reservas reforzadas se les hace el descuento de los encajes bancarios, como proponen varios economistas? En ese caso, las reservas se ubicarían en u$s35.182. Y el nuevo dólar de "convertibilidad corregida por encajes" llegaría a $204 pesos por dólar.

Reservas con pronóstico de desinfle

Claro, todas estas cuentas deben ser acompañadas por una advertencia: los números cambiarán en el corto plazo. Ocurre que en septiembre vence un pago con el FMI, por u$s1.880 y en diciembre otro por similar cantidad. Es decir que antes de fin de año el refuerzo quedará acotado a u$s574 millones.

El Banco Central ha manifestado optimismo en seguir engrosando sus reservas gracias al segundo semestre inusualmente bueno para las exportaciones agrícolas. De hecho, este agosto podría ser el de mayor liquidación de divisas por exportación desde el año 2011, cuando se llegó a la marca de u$s2.571 millones. Fue en ese marco que, contra todos los pronósticos, el BCRA pudo seguir comprando dólares y lleva acumulado más de u$s360 millones.

Pero no todos en el mercado comparten ese optimismo. Los expertos del negocio agrícola indican que el desinfle que están mostrando los precios a nivel internacional, unido al efecto de pérdida de rentabilidad por la histórica bajante del Paraná, harán que el "efecto supersoja" ya no tenga la misma fuerza en el último cuatrimestre. La previsión es que, para ese momento, el Central ya no podrá darse el gusto de seguir comprando billetes verdes y se transformará en vendedor.

Al mismo tiempo, el incremento del gasto público lleva a la expectativa de una mayor expansión monetaria. En otras palabras: más pesos y menos dólares, lo cual abona el argumento de quienes esperan una presión devaluatoria mayor.

El Banco Central defiende la tesis de que no hay retraso cambiario, pero el mercado mantiene la expectativa de una devaluación
El Banco Central defiende la tesis de que no hay retraso cambiario, pero el mercado mantiene la expectativa de una devaluación

El Central, firme contra la idea del retraso cambiario

Sin embargo, en el lado oficial se sigue sosteniendo una visión optimista de la situación. Hubo por parte del ministro Martín Guzmán una reafirmación de la promesa de una tasa devaluatoria de apenas 24% en todo el año.

Hasta agosto inclusive, la tasa de deslizamiento del tipo de cambio fue de 15%, lo que deja entrever un ritmo devaluatorio de 1,02% en los meses que restan hasta fin de año. El objetivo declarado es ayudar, con esa política de ancla cambiaria, a un descenso de la inflación.

"El BCRA continuará con su política de administración del tipo de cambio, propiciando que la dinámica cambiaria siga contribuyendo a consolidar la baja en la inflación. Complementariamente, la política monetaria seguirá enfocada en absorber los esfuerzos anticíclicos de manera de preservar los equilibrios monetario y financiero, asegurando las condiciones necesarias para que el proceso gradual de reducción de la tasa de inflación continúe", señala el último informe monetario.

Es un momento en el que el Banco Central defiende la tesis de que no hay atraso cambiario y que, además, cuenta con "una posición robusta para enfrentar eventuales episodios de mayor volatilidad financiera", y se jacta de que en el año, gracias a los buenos precios agrícolas, pudo comprar u$s8.000 millones, de los cuales unos u$s3.400 millones fueron a engrosar las reservas y el resto a "tranquilizar" al mercado cambiario mediante la venta de bonos.

Pero, del otro lado del mostrador, los inversores tienen una fuerte expectativa de devaluación, como lo demuestra el hecho de que no quieren saber nada con poner su dinero en títulos en pesos que venzan después de las elecciones. Por otra parte, sigue fuerte la demanda por bonos "dólar linked", que ya rinden tasas negativas.

Esa conducta obligó a replantear a la expectativa oficial para conseguir crédito en el mercado. Por un lado, se rindió ante la evidencia y formó un menú que ofrece títulos a corto plazo y mejores tasas. Y, por otra parte, apretó más el "cepo" con las regulaciones que hacen más compleja la compra de dólares mediante las triangulaciones de bonos -el "contado con liquidación" y el MEP.

No ayuda ni el Big Mac

Para determinar si hay retraso cambiario, muchos apelan a la comparación histórica: corrigiendo el precio por inflación -tanto la local como la internacional- se puede cotejar el precio actual contra el de los años precedentes.

Y el tipo de cambio oficial muestra que, como afirma el Banco Central, la cotización es relativamente alta en relación a los momentos previos a grandes devaluaciones -está un 57% más caro que a fines del 2001 y que a principios del 2014-. Sin embargo, cuando se compara con la devaluación más cercana de inicios de 2018, ya en la gestión Macri, el dólar actual está un 15% más barato.

¿A quién creerle en este contexto? La respuesta se hace más difícil que en otros tiempos. Ya ni siquiera sirve de mucha ayuda el célebre índice Big Mac. Contra la opinión generalizada de todos los argentinos, este índice creado por la revista The Economista afirma, en su última edición, que el dólar debería costar $67,26, porque esa es la cotización a la cual la hamburguesa cuesta lo mismo en Argentina y en Estados Unidos.

Suena extraño, pero ese cálculo dice que no hay atraso cambiario sino sobrevaluación del peso. Con el mismo dinero con el que se compra una Big Mac en la hamburguesería neoyorquina, se pueden comprar 1,40 hamburguesas en la sucursal de Buenos Aires, siempre que se considere el precio al tipo de cambio oficial. Si se lo considera al "blue", en ese caso, por el dinero que cuesta cada Big Mac estadounidense se obtienen 2,75 en Argentina.

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