"El Gobierno no tiene tiempo para dar una vuelta de timón hasta noviembre"

"El Gobierno no tiene tiempo para dar una vuelta de timón hasta noviembre"
Para analizar las consecuencias de las PASO, iProfesional habló con José Dapena, MSC en Finanzas y Economía de London School of Economics y docente UCEMA
Por Mariano Jaimovich
19.09.2021 08.12hs Finanzas

El ruido de los resultados de las PASO sigue presente por los coletazos generados a nivel político en el oficialismo, y el impacto que esto tendrá en la economía de cara a las elecciones generales de noviembre.

Para analizar qué puede pasar con el dólar, inflación y actividad, iProfesional dialogó con José Dapena, MSC en Finanzas y Economía de la London School of Economics.

El también doctor en Economía de la UCEMA y docente de dicha institución, considera que hasta las elecciones generales se pueden "acrecentar" los desequilibrios.

-¿Qué cambios en lo económico puede haber luego de los resultados de las PASO?

-Si bien las PASO son importantes y pueden anticipar los resultados de las elecciones de noviembre, las definitorias son estas últimas. Por ejemplo, el 2019 mostró cómo pueden acortarse diferencias cuando hay una función de reacción por parte de una de las facciones.

Justamente por ello, no espero grandes cambios de largo plazo de acá hasta noviembre, en una economía que está encorsetada por todos los flancos sacrificando crecimiento, ya que cualquier cambio de rumbo llevaría mucho más tiempo hasta que comience a producir resultados.

Por el contrario, entiendo que el oficialismo va a gastar más dinero para tratar de anestesiar la economía y revertir el resultado, lo cual no es bueno, porque acrecienta los desequilibrios.

-¿El Gobierno puede dar una vuelta de timón, al menos en la economía, para revertir su mal resultado electoral?

-No hay tiempo para dar una vuelta de timón hasta noviembre, por el contrario, como dije antes, mi entendimiento es un mayor gasto y mayores desequilibrios para tratar de revertir el resultado, con una visión de corto plazo. El golpe duro ya lo recibió, lo está digiriendo, y le queda una sola oportunidad desde la perspectiva política. Lo que suceda después de noviembre es largo plazo. 

El golpe político que tuvo el Gobierno en las PASO, según Dapena, no traerá consecuencias hasta la definición de noviembre.
El golpe político que tuvo el Gobierno en las PASO, según Dapena, no traerá consecuencias hasta la definición electoral de noviembre.

-En general, ¿qué opina de la situación económica actual?

-La economía esta desequilibrada y estancada, consecuencia de diagnósticos y políticas erradas de manera voluntaria o involuntaria, siempre privilegiando la cuestión electoral.

Mi impresión es que la administración actual se quedó en el período 2003 a 2008, donde no había presiones inflacionarias por la poca inercia existente desde la época de la convertibilidad. Y también por el incremento de la demanda de dinero posterior a la salida del 1 a 1, que permitía incrementar el gasto público sin inconvenientes, por la situación fiscal superavitaria.

Luego, cambió el estado de la economía porque el exceso de dinero comenzó a generar presiones inflacionarias, se produjo la crisis internacional de 2008 y se sumó la incertidumbre con la estatización de las AFJP.

Además, se puso en duda los datos informados de inflación, se generaron subsidios a la energía que consumieron, de manera significativa, los dólares; y se empeoró la hoja de balance del Banco Central, sustituyendo letras intransferibles por dólares para pagarle al FMI.

Entonces, el precio que se pagó fue la falta de crecimiento, la falta de inversión y la inflación sostenida de dos dígitos, por lo que la situación actual es mala, y sólo puede cambiar revirtiendo lo que llevó a este punto. Salir de esta trampa requiere, primero, reconocer que estas políticas no funcionaron.

-¿Qué puede ocurrir con el dólar hasta las elecciones de noviembre y luego de las mismas?

-Quizás acelere levemente la tasa de devaluación del dólar oficial, al menos hasta noviembre. Los compromisos principales de demanda de dólares (por ejemplo, para pagarle al FMI) están razonablemente cubiertos, y para el resto de los demandantes de dólares aplica política del "garrote".

El problema es a partir de noviembre, donde estos desequilibrios en la parte monetaria y fiscal van a comenzar a acumularse, y requieren de alguna acción concreta que permita despejar la incertidumbre.

-¿Y cómo puede reaccionar el blue?

-En lo que respecta al dólar blue, puede haber movimientos especulativos, pero los resultados de las PASO trajeron algo de calma, paradójicamente.

-¿Alcanzan las reservas hasta noviembre?

-Si no alcanzan van a hacer que alcancen, y luego se verá, lo cual, obviamente, no es la mejor decisión, pero prima lo político.

Están muy justas, teniendo en cuenta que ya entraron los dólares significativos de la cosecha y que bajaron los precios internacionales de las exportaciones agrícolas. Y, además, cuentan a favor con el alivio adicional de los DEG que se recibieron del FMI. Sin embargo, hay vencimientos de cerca de u$s2.000 millones que deben ser afrontados en noviembre.

Las reservas netas de dólares del Banco Central son bajas, por lo que preocupa la dirección que tomará el Gobierno tras las elecciones generales.
Las reservas netas de dólares del Banco Central son bajas, por lo que preocupa la dirección que tomará el Gobierno tras las elecciones generales.

-Entonces, para después de las elecciones generales, ¿qué se prevé que ocurra con las reservas?

-Luego de noviembre, la normalización de la economía requiere de un acuerdo con el FMI, ya que en 2022 hay vencimientos significativos que representan la principal demanda de dólares, por alrededor de 20 mil millones, que no están.

Si no hay un proceso de radicalización motivado en intereses políticos, ese acuerdo debería suceder, ya que les conviene a ambas partes. De hecho, aliviaría la necesidad de dólares, más teniendo en cuenta el perfil de los vencimientos de la deuda renegociada.

-Otro tema que preocupa es la elevada inflación, ¿qué puede suceder en este sentido?

-La inflación depende de dos variables. La monetización en exceso del déficit, y la demanda de dinero. Asimismo, está bastante reprimida por el manejo del tipo de cambio y las tarifas, lo cual no puede mantenerse de manera indefinida en el tiempo.

Por lo tanto, normalizar la economía requiere de reducir el déficit, lo cual juega en contra de los intereses políticos, pero ha sido el camino que han seguido todos los países que han pasado por situaciones similares.

Entonces, para que el impacto inflacionario de la emisión monetaria de los dos últimos años no se tan significativo, mi opinión es que se intentará "diluirlo" en el tiempo, esperando a un rebote de la economía que impacte sobre la demanda de dinero. Algo que se viene esperando hace cinco años…

Con ello quiero decir que no hay dudas que el stock acumulado de dinero se va a cobrar factura de alguna manera.

-¿Qué salidas le quedan al Gobierno para controlar esta situación tan compleja hasta las elecciones?

-En mi opinión, seguirá haciendo por dos meses lo que ha venido haciendo hasta ahora, que es intentar privilegiar intereses políticos, para luego de noviembre evaluar en qué medida comienza a renegociar con el FMI.

Esta renegociación, en mi opinión, es un factor clave para la demanda de bonos argentinos y, por ende, para el riesgo país. Hasta que no se logre eso, no debería bajar de manera significativa el riesgo país.

Y aun después de eso, tampoco creo que abunde el financiamiento internacional hacia Argentina, pero, al menos, se habrá despejado el horizonte respecto a los vencimientos de deuda de 2022 y 2023.

-¿Qué opina que puede realmente ocurrir en los próximos meses en la economía?

-Hasta noviembre nada demasiado diferente, salvo en lo que respecta al incremento de gasto y emisión. Luego de las elecciones generales, dependerá de los resultados de las mismas y de las necesidades políticas, donde puede radicalizarse. O bien, encarar un proceso de normalización, pero sin contar con acceso al crédito externo, es decir, negociando postergación de vencimientos con el FMI, que no necesariamente la abrirá las puertas de acceso al crédito en el mercado externo.

El proyecto de presupuesto que se estaba barajando requiere también de financiamiento por 6 puntos del PBI, que no queda muy en claro de dónde saldrá. A eso se le debe sumar el "overhang" de las letras de liquidez respecto de la emisión monetaria, y para una administración debilitada en términos políticos

Las tres variables que son muy difíciles de revertir significativamente, aun con pasos de normalización, y que se encuentran interrelacionadas son: brecha de tipo de cambio, riesgo país y valor de acciones.

No hay, por el momento, elementos que justifiquen un cambio significativo respecto de los últimos años. Y aun con un acuerdo con el FMI, tampoco es esperable una mejora significativa, más allá de cambios ocasionales, hasta que comience a haber más claridad respecto de los posibles resultados de las elecciones 2023. En especial, qué quieren los argentinos para sí mismos.-

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