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"Cruzada pesificadora": ¿qué camino usará el Gobierno para impulsar la moneda local?

"Cruzada pesificadora": ¿qué camino usará el Gobierno para impulsar la moneda local?

"Cruzada pesificadora": ¿qué camino usará el Gobierno para impulsar la moneda local?
Durante los últimos meses, el Congreso recibió distintas iniciativas que estipulaban la conversión de deuda en moneda extranjera al tipo de cambio oficial
Por Sebastian Albornos
09.08.2012 10.16hs Legales

Atrás quedaron las palabras del titular de la UIF, José Sbatella, cuando sentenciaba que había que "desdolarizar la economía por las buenas o por las malas".

Fueron semanas de especulación sobre el anuncio de un paquete de medidas y se rumoreaba desde una pesificación forzosa hasta un desdoblamiento oficial del dólar.

Luego, tal como diera cuenta iProfesional.com, comenzó a consolidarse la sensación de que ése no iba a ser el camino elegido por el Ejecutivo para salir del "atolladero" que implica la falta de billetes verdes.

Más bien, empezó a cobrar forma la idea de que el Gobierno iba a buscar un reacomodamiento "natural" del mercado.

Es decir, sin medidas grandilocuentes y apelando a que los particulares se acostumbren (y acomoden) "solitos" a la falta de billetes verdes.

También, a que se hagan a la idea de que ya no iba a haber más "dólar barato para todos", es decir, a precio oficial.

En buen romance, comenzó a plasmarse la sensación de una "pesificación forzada" -al no haber billetes verdes en plaza- y argentinos conviviendo con dólares de distintos colores.

Sucede que ya resulta conocida la negativa del kirchnerismo a los anuncios de pomposos "planes", que fueran tan populares en los años '70 y '80.

Pero, por sobre todo, porque hay un convencimiento entre los funcionarios K de que "convivir" con la situación actual, quizá con algunos retoques, resulta ser lo más conveniente o, al menos, el plan "menos malo".

"El Gobierno viene aplicando medidas en el mercado de cambios. Todas van en una misma dirección, pero busca evitar expresamente los anuncios del tipo ‘paquete', característicos de los planes económicos de antaño. Ha sido el estilo de todos los gobiernos K y no va a cambiarlo ahora", afirma Julio Burdman, director de la consultora Analytica.

En definitiva, como dijo tiempo atrás la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri -al reconocer la situación de escasez de dólares- "el Ejecutivo no va a hacer otra cosa que sostener el actual modelo económico".

Y luego de la enfática desmentida que el viceministro de Economía, Axel Kicillof, realizara respecto de un eventual plan pesificador de su autoría, o de un desdoblamiento cambiario explícito, empresarios y analistas están haciéndose a la idea de qué es lo que viene de cara a los próximos meses.

Para empezar, habrá que acostumbrarse a convivir con un desdoblamiento cambiario que opera de hecho, aunque no "reconocido" de forma oficial.

Es así que actualmente coexisten:

Un dólar de $3,00 para los exportadores de soja (después de aplicadas las retenciones sobre el valor oficial).

Otro de $4,63, válido para importadores.

Otro financiero, en torno de $6,25, para particulares que buscan el "blue" como forma de ahorro.

Otro "celeste" (a mitad de camino entre el oficial y el blue) para agencias de autos, algunas operaciones inmobiliarias y para quienes buscan cubrirse de subas en costos de reposición de insumos, en el orden de los $5,50.

Otro de $6,50 para aquellos que quieran fugar divisas del país.

Así están las cosas hoy día. Y los distintos sectores del mercado se van acostumbrando a tener "su color" del dólar. Todo esto, sin paquetes.

Proyectos en el Congreso

Este "reacomodamiento natural" del mercado que busca el Ejecutivo encuentra algunas limitaciones.

Por ejemplo, tal como diera cuenta este medio, al no haber ninguna ley emanada del Congreso proliferan las demandas de particulares que buscan hacerse de divisas por vía legal.

Otra es que la AFIP no tiene atribuciones para intervenir en el mercado cambiario, estableciendo limitaciones en la compra o avanzando sobre el derecho de las personas de poder ahorrar en la moneda que quieran.

Sólo la existencia de un marco normativo puede dar una mayor "claridad legal" a las medidas dictadas por el organismo, que muchos expertos no dudan en calificar de inconstitucionales.

La cuestión entonces pasa por saber qué camino elegirá el Gobierno para tal fin.

Freezer legislativo

En este contexto, vienen a la mente dos proyecto pesificadores presentados en el Congreso: el del senador oficialista Edgardo Depetri -aquél que levantara tanta polémica- y el de Jaime Linares, del Frente Amplio Progresista (FAP), que tuvo menos difusión pública.

"Todos aquellos acuerdos, contratos y/o convenciones que se realicen con el objeto de modificar o afectar el dominio de cosas, bienes muebles e inmuebles, sólo tendrán validez si se realizan en las monedas de curso legal", reza la iniciativa de Depetri.

"Lo que se pretende es recuperar la cultura de nuestra moneda", había señalado el Senador cuando presentó su iniciativa.

En tanto, Linares apunta a que las transacciones sean ofertadas y cerradas en pesos, y las que están en otra moneda puedan ser canceladas en billetes argentinos al cambio oficial del día.

"Si una persona se endeudó en dólares y al día del vencimiento de su obligación no puede hacerse de las divisas, puede cumplir con su obligación dando la cantidad de moneda de curso legal necesaria para convertir la suma de moneda extranjera al tipo de cambio oficial vigente".

La iniciativa de Depetri, cobró mayor relevancia luego de que otras voces del oficialismo -como la del propio jefe de Gabinete, Abal Medina, quien, en su informe de gestión en el Congreso, dijera que había que "avanzar en un proceso de desdolarización de la economía".

"Cuando alguien vende un inmueble, ¿en qué pagó los salarios de los obreros, los materiales, las tasas, etcétera? En pesos. (...) Entonces, ¿por qué razón vamos a usar la moneda que se usa en Miami, New York o Chicago? Es un problema cultural que tenemos los argentinos", había ejemplificado.

"Sería un avance cultural importante que la economía de referencia en Argentina sea en pesos", había señalado el ministro del interior, Florencio Randazzo.

Horas antes, el senador nacional Aníbal Fernández había manifestado que había que "cambiar la mentalidad" respecto a la costumbre de ahorrar en divisa estadounidense.Todas estas voces -que no suelen emitir opinión sin contar con el consenso de la Jefa de Estado- presagiaban un proceso acelerado para imponer a la moneda local, bajo un marco legal surgido del Parlamento.

Sin embargo, las aguas comenzaron a aquietarse.

Tal es así que de acuerdo a diversas fuentes parlamentarias consultadas por iProfesional.com, las comisiones encargadas de analizar los proyectos del oficialista Depetri y el de Linares, del FAP, no sólo que aún no los examinaron sino que tampoco tienen en agenda indagar sobre ellos.

Así las cosas, tras meses de "batalla cultural" en contra de la dolarización, las iniciativas más drásticas para forzar una pesificación de los contratos no se han concretado.

Todo indica entonces que el camino elegido por el Ejecutivo será otro.

En efecto, la única iniciativa en pie proviene del proyecto de reforma y unificación del Código Civil y Comercial, que estipula cambios en la normativa vigente (artículos 765 y 766).

Ambos fueron modificados por el Poder Ejecutivo luego de recibir el cuerpo legal de manos de la comisión redactora. La comisión bicameral comenzó a reunirse el pasado miércoles y espera expedirse en los próximos 90 días.Nuevo Código Civil, el camino elegido

El anteproyecto original de reforma no incluía ninguna cláusula de pesificación y ratificaba que las deudas y los contratos debían ser cancelados en la moneda en la cual habían sido acordadas.

Sin embargo, a posteriori el Gobierno introdujo cambios de último momento, a la iniciativa en dos artículos mencionados, para así avanzar por esta vía.

  • El artículo 765 impulsado por el Ejecutivo indica que si en el contrato se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en Argentina, es decir, cualquiera que no sea pesos, el deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal, de conformidad con la cotización oficial.
  • A pesar de la claridad del artículo, el ministro de Justicia Julio Alak manifestó que la posibilidad de pagar en pesos, a dicho tipo de cambio, será para los casos en los que no esté especificado en el contrato cómo debe saldarse la deuda.
  • El artículo 766 -que ratificaba que el deudor debe pagar en la moneda designada- eliminó la aclaración de que eso incluye los contratos tanto en pesos como en moneda del exterior.
  • Así, en los dos artículos se establece que una obligación estipulada en divisa extranjera puede ser cancelada "en moneda de curso legal", es decir, en pesos.

El profesor Marcelo Salerno, colaborador del sitio jurídico Microjuris explicó que "esta innovación abre interrogantes sobre el tema, pues falta claridad y su ambigüedad hace posible seguir corrientes diversas, y crea confusión".

"Un gran problema reside en fijar el tipo de cambio para determinar su equivalente en pesos", agregó.

En ese aspecto, señaló que el "tipo oficial", lejos de ser inmutable, puede variar con el tiempo. "No será el mismo a la fecha de celebrar el contrato que al día del cumplimiento de la prestación pecuniaria", remarcó.

El experto realizó esta aclaración porque el proyecto postula que el tipo de cambio oficial se toma al día de la "constitución de la obligación", por lo que el acreedor recibirá menos pesos que si se lo toma al día del "vencimiento" del plazo para el pago.Con el ojo puesto en la opinión pública

Queda entonces la sensación de que el Gobierno preferirá mantener sus restricciones en la plaza cambiaria, y avanzar en las modificaciones impulsadas a partir del Código Civil y Comercial.

En cambio, todas las señales indican que no llevará su cruzada vía el proyecto de Depetri. A fin de cuentas, obtendría un resultado no muy diferente que el que se ve actualmente en el mercado, pero con la contra de un alto costo político por pagar.

De todos modos, hasta ahora el cepo cambiario no le ha salido tan caro al Gobierno en términos de imagen positiva, ya que si bien ésta cayó, ningún opositor supo capitalizar este descenso.

Un sondeo de la consultora Equis revela que, si bien apenas un 25% de la opinión pública apoya las restricciones a la compra de dólares "tampoco hay una corriente mayoritaria en contra, ya que un 34% de la población se manifiesta indiferente a la cuestión".

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