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Dato clave: en juicio de divorcio, la Justicia se basó en el proyecto del nuevo Código Civil y rechazó daño moral por infidelidad

Dato clave: en juicio de divorcio, la Justicia se basó en el proyecto del nuevo Código Civil y rechazó daño moral por infidelidad

Dato clave: en juicio de divorcio, la Justicia se basó en el proyecto del nuevo Código Civil y rechazó daño moral por infidelidad
Aún no es ley pero la iniciativa está siendo considerada como referencia para emitir fallos con opiniones controvertidas. Opinan expertos
Por Sebastian Albornos
26.09.2012 10.20hs Legales

El proyecto de actualización del Código Civil y Comercial no sólo es objeto de debate en el Congreso por parte de la Comisión Bicameral.

Sucede que, aún sin haber sido sancionada la reforma de la normativa, ya es tomado como marco de referencia por parte de los magistrados.

Y si bien es cierto que no puede considerarse como derecho vigente, algunos juzgados ya comienzan a argumentar sus sentencias siguiendo ciertas pautas clave que estipula la iniciativa, especialmente, para casos controvertidos. 

En este sentido, se destaca la propuesta de eliminación del divorcio "contencioso", que supone la existencia de cónyuges culpables e inocentes y que permite a estos últimos reclamar una reparación por los daños y perjuicios causados por incumplimiento de los deberes maritales.

Esto significa que, luego de convertirse en ley el proyecto, nadie estará obligado a fundamentar por qué pidió el divorcio.

"No requiere, necesariamente, el acuerdo del otro", afirmó Aída Kemelmajer, integrante de la comisión redactora de la propuesta parlamentaria.

"Las causas de la ruptura son irrelevantes para el juez, cuya función no reside en mirar el pasado (como sí hace a la hora de resolver quién fue el culpable en un accidente de tránsito), sino en dar soluciones para el futuro", concluyó.

En resumen, con el actual Código Civil, si en un trámite de divorcio la Justicia comprueba el adulterio, el inocente tiene derecho a percibir una cuota alimentaria.

En cambio, con la reforma, la infidelidad sólo podrá llevar a una demanda por daño moral pero por fuera del trámite de divorcio.Infidelidad y pedido de resarcimiento

En este escenario de "transición" de un marco legal a otro, iProfesional.com accedió a una sentencia que muchos expertos califican como un caso clave.

Luego de varios años de vivir felizmente juntos, los cónyuges intentaron concebir hijos pero no pudieron. Esto, sumado a otras cuestiones, dio lugar a un desgaste que llevó a la pareja a su fin.

Así las cosas, el esposo presentó una demanda de divorcio acusando a su mujer de haberlo engañado con un tercero.

A tal efecto, argumentó que ella, repentinamente, cambió su carácter, ya no le demostraba afecto y que, además, le recriminaba que no cumplía con sus deberes como esposo.

Asimismo, el marido sostuvo que su pareja comenzó a salir sola y que, al poco tiempo, se enteró de que mantenía una relación extramatrimonial con un conocido, hecho que lo había ofendido en su honor y prestigio.

En consecuencia, decidió pedir el divorcio vincular por injurias graves (culpa exclusiva de la esposa) y reclamar una indemnización de varios miles de pesos por daño moral.

En respuesta, la mujer acusó a su ex cónyuge y también presentó una demanda. Destacó que éste, luego de ser despedido de su trabajo, comenzó a tener conductas agresivas hacia ella. Afirmó que le gritaba todo el tiempo y le infringía malos tratos. Incluso, aseguró que habían llegado a la violencia (con roturas de artefactos domésticos).

Aseguró que, durante dos años y medio, trató de comprenderlo porque desde su despido no había conseguido un trabajo estable, lo cual había deteriorado su estado anímico.

Asimismo, la mujer aseveró que era falso que tenía una relación con otro hombre y destacó que, luego de separarse de hecho, su ex marido rehízo su vida amorosa rápidamente, por lo que también lo acusó de infidelidad.

Mediante la sentencia de primera instancia se dictó el divorcio "por culpa de ambos". En la misma, fueron rechazadas las pretensiones del hombre de cobrar una indemnización por daños y perjuicios.

Sobre este punto, la jueza señaló que, en los casos de rotura de vínculo por culpa de ambos cónyuges, no existe compensación de culpas y no procede indemnizar a uno y otro cónyuge en proporción a la gravedad de su injuria.

Además, manifestó que la culpa de quien reclama un resarcimiento por daños excluye su procedencia y remarcó que el esposo no produjo prueba fehaciente de la existencia del daño.

Frente a ello, el hombre decidió apelar el fallo ante la Cámara.

El proyecto de reforma del Código Civil, clave

Tras analizar los hechos, los camaristas indicaron: "La presunta infidelidad alegada por la mujer, por ser posterior a la separación de hecho, hoy en día no puede ser considerada una injuria grave, dado que ella se debe apreciar tomando en consideración la educación, posición social y demás circunstancias de hecho que se presenten en el caso".

Algo sumamente llamativo en esta causa fue que, a pesar de que no se lo invocó como derecho vigente, los jueces tuvieron en cuenta -para emitir su sentencia- el proyecto de Código unificado que, en estos momentos, se debate en el Congreso de la Nación.

Al respecto, consideraron que el texto de la propuesta de reforma de la normativa prescinde del divorcio causado. Es decir, no figura el deber de fidelidad entre las obligaciones jurídicas matrimoniales.

"La tendencia actual en nuestro medio se estaría alejando del concepto de divorcio sanción o divorcio causado, para dar paso a una institución que, renunciando a ciertos aspectos publicísticos, giraría en torno a la voluntad individual", indicaron.

De esta forma, entendieron que era admisible sólo en los casos de extrema gravedad. Por ejemplo, citaron los jueces, "si los hechos que configuran las causales de divorcio tienen una fuerza dañadora muy punzante; o si está probado el adulterio de uno de ellos o si los hechos que dieron lugar al divorcio y las conductas seguidas afectan al otro".

Y remarcaron que el proyecto de Código Civil y Comercial solo dejaría como obligación matrimonial la de asistencia recíproca entre los cónyuges.

"El deber de fidelidad ha pasado a ser una mera obligación moral. Y ninguna de las obligaciones conyugales tiene como contrafigura una causal de divorcio, ya que éstas han desaparecido del texto legal propuesto: para que éste se produzca, bastaría con la voluntad de uno de los contrayentes", remarcaron.

En un régimen de tal naturaleza, los camaristas estimaron que "no se concebiría que haya espacio para reparaciones pecuniarias de daño moral, ligadas a la disolución del lazo matrimonial, en la medida en que tampoco habrían de poder encuadrarse en un hecho ilícito las conductas que desplieguen los esposos, salvo que incurrieran en delito del derecho criminal".

De esta manera, concluyeron que, para el caso bajo análisis, no procedía la reparación por daño moral a favor del hombre. Para ver el fallo completo provisto por elDial.com, haga clic aquí

Cambio de escenario

Kemelmajer justificó la reforma al señalar que "hay una supresión de la fidelidad como deber jurídico, porque lo que se intenta es pacificar en materia de conflictos. Lo jurídico no tiene que decir quién es culpable o inocente".

Luego destacó que "se puede llegar a un juicio por infidelidad ante daños de integridad física o psíquica, pero no por ser infiel".

Es decir, si el deber de fidelidad es moral, su incumplimiento, por sí solo, no puede dar lugar a una consecuencia estrictamente jurídica como es la reparación por daños y perjuicios.

Ahora bien, si se aprueba el nuevo Código Civil, sólo bastará la voluntad de uno de los cónyuges para la ruptura, que podrá manifestarse en cualquier momento de la relación. Es decir, no será necesario explicar los motivos del pedido.

Fernando Millán y Leandro Merlo, colaboradores de Microjuris.com, explicaron que la iniciativa busca eliminar ciertos efectos personales que tenía el divorcio. La nueva normativa estipulará que, una vez que se contraiga matrimonio, ya no será preciso el deber de fidelidad ni cohabitar, tal como lo exige la ley vigente.

"Hoy hay causas para poder divorciarse, que se dividen entre objetivas y subjetivas, donde la pareja se atribuye culpas como injurias graves o abandono voluntario y malicioso del hogar conyugal", indicaron.

Ante esta situación, la abogada Ana Rosenfeld opinó que esta medida traerá un "caos jurídico, incluso, institucional y social".

"Cualquier cambio es positivo, pero si en este caso los matrimonios no van a tener que cumplir deberes de fidelidad, ni cohabitación, ese respeto mínimo y ético que debe primar en una familia, se desatará un desorden institucional", puntualizó.

En tanto, Eduardo A. Sambrizzi, profesor de Derecho Civil y colaborador de elDial.com, opinó que "suprimir las causales de divorcio es facilitar en extremo la disolución del matrimonio; como así también lo es el hecho de no establecer sanción alguna por violar los deberes que nacen del mismo. Esto puede llevar a una conducta despreocupada en el obrar por parte de uno o de ambos cónyuges, lo que es altamente inconveniente tanto para ellos como para los hijos".

"Al suprimir las causales culpables, prácticamente se elimina la posibilidad de reclamar daños, tanto por la conducta de los esposos que llevaron a la disolución del matrimonio como por el divorcio en sí mismo", añadió.

Y concluyó: "De sancionarse el proyecto desde el mismo momento en que se celebró el matrimonio, cualquiera de los esposos podrá iniciar una acción de divorcio sin que resulte necesario que exista una causa. Esto lleva a que, junto con la facilidad del procedimiento, se llegue a una celeridad extrema para obtener la sentencia".

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