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Boom de vinos de terruño: bodegas hablan más de regiones y menos de cepas

Boom de vinos de terruño: bodegas hablan más de regiones y menos de cepas
Si bien el Malbec reina y gobierna, más bodegas se están enfocando en comunicar el impacto del clima y del suelo sobre los vinos
Por Juan Diego Wasilevsky
23.07.2019 09.25hs Vinos & Bodegas

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El Malbec ha sido una bendición para la vitivinicultura argentina. Esta cepa hoy explica el 62% de las exportaciones totales, en términos de divisas, y acapara casi el 20% de la superficie plantada con viñedos en el país.

Esta cepa fue clave para apalancar y posicionar la marca "vino argentino" en los mercados internacionales, cuando comenzó el boom exportador, tras la megadavaluación de 2002, especialmente en los Estados Unidos.

Así es como el Malbec hoy reina y gobierno y, como plantean bodegueros y enólogos, lo que viene es más Malbec, pero hilando fino en las regiones y subregiones. Más precisamente, en el terruño.

Es un camino que algunas pocas bodegas encararon hace décadas. Basta recordar que allá por 1989, Luigi Bosca fue uno de los establecimientos que creó el Consejo Denominación de Origen Luján de Cuyo, la primera en su tipo de la región. Y, dos años después, en 1991, presentaron el primer vino argentino con una DOC.

También es verdad que hace tiempo bodegas como Familia Zuccardi vienen "evangelizando" sobre la importancia de hacer foco en el lugar, para consolidar una identidad, que sea sustentable en el tiempo y que la industria no dependa tanto de los vaivenes que pueda sufrir una cepa en los mercados internacionales, como sucedió ya con algunas variedades, que vivieron su época de esplendor y hoy ocupan un lugar marginal en las góndolas del mundo.

Sin embargo, también es cierto que este último año hubo una verdadera revolución del terroir en la Argentina. Más bodegas vienen expandiendo las fronteras y lanzando líneas conformadas por varias etiquetas que tienen como objetivo mostrar cómo, a partir de un mismo estilo enológico, se pueden lograr ejemplares de lo más diversos, de la mano de las diferencias que el suelo y el clima les imprime a las uvas.

Son vinos que, en definitiva, llegan para desafiar a los "incrédulos" del terroir. Además, ratifican la importancia de implementar una comunicación diferencial en función del rango de precios de los vinos.

Es decir, puede ser positivo para la industria fomentar el consumo (siempre de manera responsable, claro) de etiquetas que se ubican en la base de la pirámide simplificando el mensaje y apelando a frases como "tomalo con hielo" o "tomalo como quieras".

Sin embargo, es fundamental no olvidarse de llegar también a los consumidores que buscan hilar más fino y que están decididos a recibir información con más valor agregado por parte de las bodegas. Y ahí es donde el "tomalo como quieras" no es efectivo. 

Se trata de un segmento de consumidores decisivo, dado que, si bien explican volúmenes mucho más pequeños, es donde las bodegas logran una mayor rentabilidad y donde además pueden construir imagen de marca.

¿Qué probar?

Trivento este año viene de lanzar su familia de vinos Gaudeo: son tres ejemplares de distintas zonas de Valle de Uco, hechos por el mismo enólogo (Germán Di Césare) y con el mismo estilo pero que muestran, como es de esperar, muchas diferencias entre sí. Algunas son sutiles; otras, muy marcadas.

Según explica Di Césare, "este proyecto surgió como una interpretación de la diversidad y matices del Valle de Uco", con el objetivo de crear "vinos que sorprendan con la mejor expresión de cada microterroir".

La variedad elegida fue Malbec. Y esto responde a que es una de las cepas más plásticas para reflejar sin tantas interferencias las particularidades de cada lugar: Gualtallary, Altamira y San Pablo.

¿Qué probar? Desde Vinos & Bodegas te recomendamos Trivento Gaudeo Paraje Altamira 2015 ($1.200 sugerido).

 

Es un ejemplar expresivo en nariz, sin llegar a ser voluptuoso, con dejos a fruta roja, flores y especias. En boca, lo primero que impacta es su fruta roja intensa. Corre con un poco más de amplitud, apoyado en una energía ácida realmente vibrante. Si bien tiene pulso seco, hay un dejo apenas graso que le imprime presencia. Deja una textura rugosa muy notoria y la boca queda salivando un largo rato. Un vino que apreciarán mucho los Sommeliers y aquellos consumidores que busquen un vino con mucho nervio, frescura y carácter.

Otra bodega que avanza en esa dirección es Terrazas de los Andes, comandada enológicamente por Gonzalo Carrasco: acaba de presentar una nueva línea de vinos, denominada Apelación de Origen, con la que busca, justamente, sintetizar la esencia de tres terruños claves y poner toda esa información dentro de una botella.

Las tres indicaciones geográficas elegidas para esta nueva familia de vinos son Las Compuertas (Luján de Cuyo) y Los Chacayes y Paraje Altamira (en Valle de Uco).

"Buscamos ofrecer al consumidor experimentado, la posibilidad de reconocer en esta línea la mejor expresión de un terroir. Hace más de diez años que venimos trabajando en la enología de precisión. La valoración del lugar de origen en la vitivinicultura tiene gran desarrollo en Europa. Sin embargo, es un proceso más reciente en el Nuevo Mundo, dado que históricamente se ha dado mayor relevancia a la variedad que al lugar de origen", plantea Carrasco.

"En la actualidad, los consumidores de vino de Argentina están desarrollando cada vez más conocimientos sobre el origen del producto. Esta línea nos permite ofrecer un viaje de exploración a las más destacadas apelaciones de nuestro país", agrega.

¿Qué probar? Chequeá Terrazas de los Andes Apelación de Origen Las Compuertas Malbec 2017 ($550 sugerido). 

 

En este ejemplar, la elegancia manda; sus aromas, en tanto, son súper profundos. Ahí se funden las notas de frutas rojas, los suaves toques herbáceos y cierto dejo tostado. En boca es realmente suave, con un andar pulido y una acidez equilibrada, amable. Es apenas sucroso, pero sin abusar. Clásico, sin ser previsible.

Trapiche, que hace bastante tiempo viene trabajando en resaltar el terroir –de hecho, fue la primera en expandir la frontera vitivinícola con sus vinos elaborados en Chapadmalal-, ahora está dando un paso más con el inminente lanzamiento de su línea Perfiles.

En total, son tres etiquetas: Perfiles Calcáreo Malbec, de Gualtallary; Perfiles Textura Fina Malbec, de Agrelo; y Grava Cabernet Sauvignon, de La Consulta.

 

En este último ejemplar ($560 sugerido), la pimienta negra manda y aparece en alta definición. La aromática habla de buen balance entre la frescura y la madurez y no "pirazinea", al tiempo que la madera se muestra muy sutil y no tapa a la fruta. En boca tiene ese sello característico de La Consulta: hay redondez, taninos amables, perfectamente pulidos, pero nunca va hacia el lado excesivamente sucroso. La agilidad que le imprime Uco lo separa de esa untuosidad característica que se puede encontrar en otras zonas, como por ejemplo, Agrelo. Vino preciso, bien definido, para beber y beber, que no va a cansar el paladar.

Bodega Séptima, que está emplazada en Agrelo, Luján de Cuyo, es otro de los establecimientos que dio el salto, buscando producir en diferentes zonas del Valle de Uco, con su línea "Tierra".

"Luego de años de trabajo, estudiando diferentes parcelas de distintas fincas, buscando terruños que permitan vinos con identidades únicas e irrepetibles, creamos una línea de vinos que homenajea sus orígenes. Suelo, clima, situación geográfica en interacción con el trabajo del hombre, definen una esencia especial y distintiva. Así, los vinos de terruño tienen el valor de expresar el lugar en el que nacen sus uvas, y eso los hace únicos", señalaron.

A partir de la enología de Paula Borgo, este año lanzaron Séptima Tierra, una familia conformada por cuatro Malbec de tres terruños diferentes: Agrelo, en Luján de Cuyo y Los Chacayes y Gualtallary, en Valle de Uco (uno de ellos sin madera).

 

Séptima Tierra 1310 msnm Gualtallary 2017 ($760) es un ejemplar ultra bebible, bien fresco, con una paleta que se luce con sus aromas a fruta roja brillante, que suma un toque herbáceo sutil. En boca, en tanto, premia con una textura delicada, mostrando el perfil más amable de ese terroir. Es de esos vinos que, aun con su volumen y presencia, tiene una amabilidad que sorprende.

Viña Las Perdices, otra bodega que pisa fuerte en Agrelo, también está expandiendo las fronteras con una nueva familia de vinos: Exploración.

El enólogo Fernando Losilla explicó que hace unos cuatro años, la bodega comenzó a seleccionar un grupo de productores para comprarles uva en el Valle de Uco, hasta que dieron con fincas de altísima calidad en diversos puntos de esa región.

"Son todos pequeñísimos productores que tienen parcelas de no más de ocho hectáreas, con un potencial terrible desde lo enológico", acotó.

En paralelo, Juan Carlos Muñoz, winemaker y director de la bodega, agregó que "los productores que empezaron vendiéndonos uva en un principio son los mismos con los que seguimos trabajando. Son minifundios con vides de hasta 40 años de antigüedad, todos espalderos bajos y con riego por mano. La verdad que es muy interesante lo que fuimos encontrando".

El primer vino que elaboraron fue un Malbec cosecha 2016 de Paraje Altamira. Pero también están produciendo pequeñas partidas de Malbec de las principales zonas, como La Consulta, Gualtallary y Vista Flores. Además, vienen trabajando con Cabernet Sauvignon y hasta presentaron un Sauvignon Blanc de Casablanca, Chile. "No hay límites", desafía Muñoz sobre la puerta que abrieron con esta familia de vinos.

 

Exploración La Consulta Malbec 2017 ($760 sugerido) ofrece notas abundantes de fruta roja, con toques de flores y un aporte sutil de madera. Al paladar se presenta como un vino bebible, con taninos maduros, buena jugosidad y equilibrada acidez. Un Malbec con absoluta tipicidad, clásico y para paladares universales.

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