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Por qué cada botella de vino de esta bodega encierra 14 millones de datos

Por qué cada botella de vino de esta bodega encierra 14 millones de datos
Pyros Wines, emplazada en el Valle de Pedernal, avanza con un intenso trabajo de viticultura de precisión para alumbrar vinos menos intervenidos
Por Juan Diego Wasilevsky
18.10.2021 13.29hs Vinos & Bodegas

En los últimos años, en la industria vitivinícola se ha venido imponiendo un concepto de elaboración que se ha convertido casi en un dogma: intervenir lo menos posible, tanto en el viñedo como en la bodega.

Menos uso de agroquímicos, menos levaduras "de laboratorio", menos remontajes, menos barricas nuevas y más barricas usadas y un largo listado de variables forman parte de esta nueva tendencia.

Sin embargo, hay un aspecto que no puede soslayarse. Como explica Paula González, enóloga de Pyros Wines -bodega ubicada en el Valle de Pedernal, en San Juan, una de las regiones que más ruido viene haciendo en la industria vitivinícola-, "para intervenir menos hay que conocer muy bien el viñedo".

Y ese es justamente el camino que viene transitando desde hace años la bodega, que cuenta en ese microclima particular con casi 350 hectáreas, de las cuales aún menos de un tercio están cultivadas.

Para empezar, cuando vieron el potencial de calidad que podían lograr en esa zona, especialmente en la parte más elevada, a 1.400 metros sobre el nivel del mar y pegado a la ladera, se lanzaron a realizar un profundo estudio de suelos. Para ello, trajeron a la Argentina a Claude y Lydia Bourguignon, que son referencia a nivel internacional en este tipo de estudios.

¿El resultado? Descubrieron que ese microterroir está conformado por suelos calcáreos de origen geológico, que únicamente representan el 7% de la superficie terrestre.

Paula González, enóloga de bodega Pyros Wines

Y a nivel vitícola, estas características se volvieron vitales para poder consolidar la idea de intervenir menos y hablar más del lugar. Sucede que allí, las plantas con raíces tan desarrolladas van encontrando los nutrientes, por lo cual hay que fertilizar muy poco y permite desarrollar una vitivicultra casi agroecológica. A esto se suma que, al entender la dinámica del clima y del suelo, tuvieran que regar cada vez menos, logrando un sistema de producción mucho más sustentable.

Este trabajo de viticultura de precisión, además, está complementado por un intenso estudio del clima que, según explicó Gustavo Matocq, ingeniero agrónomo de Pyros Wines, los llevó hace más de tres años a colocar unos 45 sensores, los cuales han venido recolectando información de manera interrumpida desde ese momento.

En concreto, esos 45 sensores vienen aportando 2 datos cada 10 minutos, lo que arroja más de 14 millones de datos en los últimos tres años sobre todo lo que ocurre en esos cuadros en los que hay plantadas 80 hectáreas de Malbec, 4,5 de Cabernet Franc y 2,5 de Chardonnay.

"A partir de toda esta información hemos podido armar un mapa de la finca. Y conocer a fondo la finca es la mejor manera de hacer vinos del lugar y poner en una botella lo que es Pedernal", sintetizó Matocq.

"Hay un hilo conductor. Mi objetivo, junto con el de todo el equipo, es justamente expresar al máximo detalle cada sector dentro de nuestro viñedo. Y eso se logra a través de un estudio exhaustivo de microclimas y microterruños", detalló la enóloga Paula González.

Y esto es lo que hoy posibilita, según Matías Bauza Moreno, PR & Luxury Portfolio Manager de Bodegas Salentein, que "próximamente, todos los vinos de la bodega pasen a ser orgánicos".

De hecho, Pyros Wines se convirtió en la primera bodega de la IG del Valle de Pedernal en haber iniciado el proceso de certificación.

Lanzamiento: su primer vino blanco

En este contexto, la bodega está presentando el primer blanco de su portfolio: Pyros Appellation Chardonnay 2020.

Pyros Appellation Chardonnay 2020, el primer blanco de la bodega
 

"Es un Chardonnay que proviene de dos parcelas muy chiquitas, con el que buscamos que la frescura y la mineralidad estén bien presentes", explicó Paula.

¿Qué propone este vino? Se trata de un ejemplar donde manda la austeridad. Lejos de las frutas tropicales y cualquier reminiscencia old school. Este Chardonnay va por el camino de las frutas de pepita, con muchas flores blancas. En boca es largo, tenso, con una energía casi masticable, ligeramente mordiente. Pero no incomoda: tiene la virtud, más allá de esa energía fresca, de mantener la línea y la elegancia. Un hallazgo para tener en cuenta entre los nuevos blancos del 2021.

Según Paula, "es el primer blanco que se suma a nuestro portfolio. Fue un vino pensado y desarrollado desde el viñedo, algo distinto donde Valle de Pedernal muestra toda su impronta".